El águila devorando a otra ave sobre el nopal, ilustración basada en el Atlas de Durán.

¿Qué es un mito?

Seguramente has oído hablar del mito de la fundación de México-Tenochtitlan, pero… ¿sabes qué es un mito?

La palabra mito proviene del griego mythos, que quiere decir “historia, relato o palabra”. Según el diccionario, un mito es una “narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico”.

Lo que estas definiciones señalan es que, si bien el mito puede estar basado en algún hecho histórico real, también contiene sucesos fantásticos, simbólicos, que tienden a reforzar las valores de la cultura que lo crea.

Todas las culturas del mundo han tenido y siguen produciendo mitos. Unos explican la creación del mundo, otros narran conquistas o explican guerras, mientras que otros más describen la fundación de ciudades, como es el caso de México-Tenochtitlan.

Un largo peregrinar

El mito de la fundación de México-Tenochtitlan comienza aproximadamente en el 1200 de nuestra era, con la salida de los aztecas de un lugar —no muy bien ubicado geográficamente— llamado Aztlán.

De Aztlán sólo se sabe que era una ciudad que se encontraba en el norte, aunque algunos investigadores señalan que pudo haberse tratado de una isla situada en el actual estado de Nayarit.

Se dice que los aztecas, que llevaban ese nombre debido a su lugar de asentamiento, decidieron salir de Aztlán debido a que, siendo vasallos ahí, sufrían maltratos y menosprecio. Otras fuentes señalan que una gran inundación fue el motivo de su partida, mientras que otros más apuntan que los aztecas estaban motivados por la idea de regresar a su tierra ancestral, ubicada en el Valle de México.

Huitzilopochtli, ilustración basada en el Códice Borbónico.

Salida de Aztlán, ilustración basada en el Códice Boturini.

De acuerdo con el mito, durante su peregrinaje en busca de la tierra prometida, los aztecas tenían guías. Uno de ellos fue Huitzilopochtli, un gobernante y admirado guerrero cuyo nombre significa “colibrí zurdo”.


Tras su muerte, Hutzilopochtli se convertirá en la principal deidad del pueblo errante, se le relacionará con el Sol y seguirá guiando a su pueblo mediante los teomama, sacerdotes que cargaban en sus espaldas objetos sagrados, símbolos de la identidad de su pueblo.


Es por instrucciones de su dios Huitzilopochtli que los aztecas comienzan a nombrase como mexicas o mexicanos. También, es por su mandato que los ahora mexicas conocerán la señal que les indicará el lugar de su ciudad: un águila encima de un nopal que crece sobre una roca.

Ecos del mundo

¿Qué pasaba al mismo tiempo en otras partes del mundo?

  • Cerca del año 1200, comienza a erigirse la ciudad de Cuzco, principal ciudad del Imperio Inca, cuya fundación —al igual que la de México-Tenochtitlan—, está basada en un mito solar, el de Manco Cápac y Mama Ocllo.

  • En 1206, Gengis Khan unifica las tribus mongolas y funda el Imperio Mongol, cuyos dominios abarcarán gran parte de Asia y de Europa oriental.

  • En 1235, Sundiata Keita establece el Imperio de Malí, que se extenderá por África occidental para esparcir su idioma y su cultura por esta zona.

  • En el año 1300, en Europa comienza el llamado “Siglo de la Peste”, una de las pandemias más devastadoras de la historia que acabaría con gran parte de la población de ese continente.

  • En 1321, el poeta italiano Dante Alighieri terminaba de escribir la última parte de La divina comedia, antes de fallecer ese mismo año.

Ilustración de Gustav Doré para La divina comedia, de Dante Alighieri. 

El nopal crece del cuerpo de Cópil, ilustración basada en el Códice Azcatitlán.

¿Tunas o corazones?

Seguramente estás familiarizado con la imagen que aparece en nuestro escudo nacional: un águila, posada sobre un nopal, que lleva entre su garra derecha y su pico a una serpiente.

Pues bien, quizás te sorprenda un poco saber que algunos registros históricos dicen que, en lugar de tener una serpiente entre sus garras, el águila traía un ave más pequeña.

El símbolo de la serpiente, que forma parte de algunos códices y del escudo nacional, pudiera ser una alusión a Malinalxóchitl, diosa de las serpientes y hermana de Huitzilopochtli, que fue abandonada durante la peregrinación por su tendencia a la hechicería.

Descubrimiento del águila sobre el nopal con otra ave entre sus garras, ilustración basada en el Códice Ramírez.

También hay códices que dicen que el nopal, en lugar de tunas, tenía corazones humanos. ¿Has puesto atención en la forma de las tunas del escudo nacional?


Esto tiene relación con Cópil, hijo de Malinalxóchitl y, por tanto, sobrino de Huitzilopochtli. Cópil luchó contra su tío para vengarse del abandono de su madre, pero fue derrotado. El mito dice que su corazón fue arrojado en el lago de Texcoco y que de ahí nació el nopal sobre el que se posó el águila, símbolo de la victoria de los mexicas contra sus enemigos.


¿Un corazón del cual brotó un nopal con corazones en lugar de tunas? Sí… un mito, más que un suceso irreal o fantástico, suele usar símbolos para definir la identidad de la cultura que los crea.

Sentidos de la historia

El cuadro titulado Fundación de la ciudad de México, pintado por José María Jara en 1889, muestra algunos elementos míticos de aquel suceso.

1. El personaje central parece ser Tenoch, tlatoani mexica cuyo nombre significa “tuna de piedra”. Se dice que la ciudad, “Tenoch-titlan” o “Lugar de la tuna de piedra”, se nombró así en su honor. Si bien el artista lo incluye aquí como fundador, cronológicamente él no pudo haberla fundado.


2. Al lado de Tenoch, señalando el lugar de la fundación, aparece un sacerdote mexica, probablemente un teomama, portador de los mensajes del dios Huitzilopochtli.


3. Debajo de Tenoch, una mujer trae en brazos a un niño, símbolo del primer tenochca, primer nativo de la nueva ciudad de los mexicas.

4. A la derecha del cuadro está la figura de un dios, presumiblemente Huitzilopochtli, ante quien algunos mexicas se inclinan en señal de agradecimiento por haberles concedido, por fin, la tierra prometida.


5. En la esquina inferior de la derecha se encuentra la señal dada por Huitzilopochtli, según la suposición del autor del cuadro: entre un nopal desgarrado que surge de una roca, yacen los restos de una serpiente y una pequeña ave. El agua corre cerca de los pies de la mujer con el niño. Si bien el águila no está presente, los despojos dan la idea de que estuvo ahí.


6. Al fondo, detrás de otros personajes que aparecen en la escena, puede verse la salida del Sol, símbolo del dios Huitzilopochtli.

Esta obra pictórica es parte del acervo del Museo Nacional de Arte, en la Ciudad de México. Cuando sea posible, visítala y descubre qué otros mensajes da.

Fin del peregrinaje

Luego de más de doscientos años de búsqueda, los mexicas encontraron, en algún paraje del lago de Texcoco, la señal de su dios Huitzilopochtli, y fue a partir de ese punto que comenzaron a levantar su ciudad, es decir, nuestra ciudad.

Se dice que el mito de la fundación de México-Tenochtitlan se escribió en los códices muchos años después de haber acontecido. Es probable que muchos de los elementos que aquí repasamos se deban a una invención posterior que buscaba reafirmar la identidad de la cultura mexica. Es debido a ello que determinar con precisión una fecha exacta es difícil: ¿1318? ¿1325? ¿1364? Cualquiera puede ser correcta.

Pero más allá de la historia y más allá del mito, es posible entender esta narración como el símbolo fundacional de una cultura, la de los mexicas, quienes lograron establecerse, crecer y expandirse, a tal grado que hoy la Ciudad de México es la capital del país, el lugar de la tuna de piedra, el ombligo de la Luna.

Plano del lago de Texcoco, ilustración basada en la lámina 5-A del libro Tenochtitlan, de Eduardo Matos Moctezuma.

¿Dónde pasó?

El carácter fantástico o simbólico de la fundación de México-Tenochtitlan hace difícil que pueda ubicarse con exactitud el lugar en donde sucedió. Algunos señalan que fue donde hoy se encuentra la Plaza del Aguilita, entre las calles de Mesones y Misioneros, en el barrio de la Merced. Otros señalan que pudo haber sido en el barrio de Temazcatitlan o en algún lugar cercano al Templo Mayor.

En realidad, las fundaciones de las ciudades suelen darse de manera gradual, por lo que relacionar un suceso así con un día o un hecho específico cae en el terreno de lo mítico.

Da clic aquí para acceder al monumento a la fundación de Tenochtitlan, que está en contra esquina de Palacio Nacional, sobre la avenida Pino Suárez.

Las mujeres en la historia: Chimalma y Malinalxóchitl

A pesar de que los mexicas eran, en apariencia, una sociedad patriarcal, existen teorías de que, sobre todo al inicio de su migración, las mujeres desempeñaron funciones que iban más allá de la maternidad, llegando a ser lideresas, sacerdotisas o guías de su pueblo.

Poco se cuenta de la figura de Chimalma, una mujer que fungió como teomama, es decir, como guía y sacerdotisa, cuando los mexicas partieron hacia la tierra prometida. En los códices, Chimalma aparece representada con un escudo sobre su cabeza, símbolo que ha llevado a algunos investigadores a relacionarla con una personalidad guerrera.

Por su parte, Malinalxóchitl, hermana de Huitzilopochtli, también era considerada como una lideresa en la primera parte del viaje de los aztecas. Sin embargo, debido a su tendencia a la hechicería, fue abandonada en el camino por instrucciones de Huitzilopochtli.

Resentida por ese abandono, Malinalxóchitl se estableció en lo que hoy es Malinalco, Estado de México, donde procreó a Cópil. Malinalxóchitl enseñaría a su hijo las artes de la hechicería, pensando en que, habiendo cumplido la edad suficiente, la vengara de Huitzilopochtli. Sin embargo, Cópil sería derrotado por el dios mexica y su corazón, arrojado al lago de Texcoco, marcaría el punto de la fundación.

Antes de morir, Cópil entregó a su hija en manos de los mexicas. Con esa unión simbólica entre malinalcas y mexicas, se volvieron a estrechar los lazos que se rompieron con el abandono de Malinalxóchitl.


Chimalma guiando a su grupo, ilustración basada en el Códice Aubin.

Malinalxóchitl, ilustración basada en el Códice Aubin.

Algunos investigadores ven en esta lucha entre deidades masculinas y femeninas el paso de una sociedad matriarcal a una patriarcal, que sería la que finalmente se instauraría en la ciudad de México-Tenochtitlan.


No obstante lo anterior, el pasado matriarcal emergerá en cierto poder político otorgado a las madres de los gobernantes mexicas, así como en la figura del cihuacóatl, funcionario y jefe guerrero que representaba el poder femenino ante la sociedad, así como el tlatoani representaba el masculino.

Conoce más…

acerca del papel de las mujeres en la sociedad mexica. En el siguiente enlace encontrarás la conferencia “La mujer indígena y la mujer en la Colonia”, que forma parte del seminario “México-Tenochtitlan – Siete siglos de historia”.

Historias ausentes

Sin duda, el símbolo del águila posada en un nopal devorando a la serpiente está relacionada con el dios Huitzilopochtli. A partir de esta imagen, los mexicas se establecieron como una sociedad centrada en los hombres. Pero… ¿qué hubiera pasado si Malinalxóchitl no hubiera sido abandonada en el camino? ¿Los aztecas se habrían constituido como una sociedad matriarcal? ¿Cómo crees que sería nuestro escudo nacional si esto hubiera pasado?

Dibújalo y compártenos tu obra. Así podrás descargar la ilustración del monumento a la Fundación de Tenochtitlan. 

Los teomama descubren las señas que indican el sitio de la fundación, ilustración basada en el Atlas de Durán.

Mirada ampliada

Te invitamos a profundizar más en el tema del mito de la fundación de México-Tenochtitlan. La Red de Bibliotecas Públicas de la Ciudad de México tiene entre su acervo algunos títulos que te permitirán ampliar la mirada. Te recomendamos:

Benítez, Fernando, Historia de la Ciudad de México, Ciudad de México, Salvat Mexicana de Ediciones, 1994.

Chapa, Arturo, La epopeya del pueblo mexicano: los murales de Palacio Nacional, Ciudad de México,

Ediciones Banco de México, 2010.

Durán, Diego, Historia de las Indias de Nueva España e islas de tierra firme II, Ciudad de México, Dirección General de Publicaciones del CONACULTA, 2002.

Editora Espacios Juventud A. C.,

México: la ciudad más grande del mundo, Ciudad de México,

Editora Espacios Juventud A. C., 1988.

Yáñez, Agustín (ed.), Mitos indígenas,

Ciudad de México, UNAM, 1991.

Libro de visitas

¡Muchas gracias por visitarnos! Nos interesa conocer tu experiencia en el recorrido.

Créditos

Rosaura Ruiz Gutiérrez

Secretaria de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación

Uladimir Valdez Pereznuñez

Subsecretario de Educación

Angélica Antonio Monroy

Directora de Acervo Bibliohemerográfico

Dirección del proyecto: Angélica Antonio Monroy

Textos e investigación: José Pulido Mata

Ilustraciones y diseño: Emmanuel Peña Martínez

Diseño web: Alvar Villa Martínez

Colaboradoras de la sección “Mirada Ampliada”: Andrea González Martínez, B. P. Juventino Rosas, alcaldía Gustavo A. Madero / Norma García Azpeitia, B. P. Jesús Reyes Heroles, alcaldía Cuauhtémoc / Karla María Morales Salas, Coordinación de Bibliotecas, alcaldía Azcapotzalco

Fuentes consultadas

Heyden, Doris, México origen de un símbolo: mito y simbolismo en la creación de México-Tenochtitlan, Ciudad de México, Departamento del Distrito Federal / Secretaría General de Desarrollo Social, Comité Interno de Ediciones Gubernamentales, 1988.

Matos Moctezuma, Eduardo, Tenochtitlan, Ciudad de México, El Colegio de México / Fondo de Cultura Económica, 2006.